Selfies. No todas las autofotos son selfies. El marketing y la publicidad en esta moda 2.0

Este artículo pretende hacer un recorrido por el mundo selfie. ¿Qué son las selfies? ¿Cuáles son sus variantes? ¿Por qué hablamos de selfies? ¿Por qué nos autofotografiamos? Las selfies antes de ser selfies. ¿Dónde está la publicidad y el marketing en todo esto?

Por Marcos Montenero

Publicado en Primer Brief

Comencemos desde el principio definiendo la palabra selfie. Una selfie es una autofoto, es decir, una fotografía que se toma uno mismo. Ahora bien, la selfie tiene una intencionalidad detrás: ser compartida en las redes sociales. ¿O sea que las autofotos que nos sacamos y no compartimos no son selfies? No lo creo, son solamente autofotos. Aquí está la clave para diferenciar una selfie de una autofoto o de un autorretrato.

Entrando en un terreno un tanto analítico y, salvando las distancias, las obras de arte que no son expuestas o vistas ¿son obras de arte?

Definición selfie

Definición de selfie del diccionario Oxford: Fotografía que se toma uno mismo típicamente tomada con un smartphone o cámara web y la sube o postea en sitios sociales.

Selfie es un anglicismo, por lo cual todos los que hablamos español y queramos referirnos a una autofoto que se toma con la intención de ser mostrada en redes sociales, no tenemos otra escapatoria, por el momento, de decir selfie. Podemos renegar y seguir llamando a las selfies autofoto o autorretrato, pero se nos escapa la intención fundamental de una selfie, la de ser compartida.

Existen dos maneras de tomar una selfie, y dos dispositivos con los cuales hacerlo (teléfono celular y cámara de fotos – o si se quiere una cámara web, que no es más que una cámara de fotos y/o video –): las primitivas selfies se hacían frente a un espejo, esto puede deberse a dos motivos también. El primero, los teléfonos celulares antiguos no tenían cámara frontal, por lo cual uno no podía verse en la pantalla del mismo; y las cámaras fotográficas tampoco contaban con esa posibilidad. Pero hace un par de años, antes de la aparición de los smartphones, las cámaras estaban en auge, y la solución fotográfica estaba subsanada por estos dispositivos. En este subtipo de selfie se ve el aparato con el cual se está tomando la fotografía. La segunda manera de autofotografiarse es utilizando la cámara frontal del dispositivo; o, con mucha práctica, la cámara posterior del mismo (o una cámara web). En este caso no se ve el dispositivo con el cual se está haciendo la selfie. Hoy en día, el smartphone es la solución preferida para este tipo de práctica.

¿Por qué hablamos de selfies en este preciso momento?

Hay dos hechos que marcaron el boom de esta práctica. El primero es la inclusión de dicha palabra en el diccionario de la lengua inglesa Oxford el pasado año, cuya definición vimos anteriormente. El segundo hecho fue la famosa selfie (que en realidad sería una groufie – más adelante definiremos todos los subtipos de selfie –), de la premiación de los Oscar este año, que tanto fue viralizada y parodiada en las redes sociales.

Selfie Oscars

Groufie de la premiación de los Oscar 2014.

Selfie Oscars Simpsons

Una de las tantas parodias que se pudieron ver de la groufie de los Oscars. En este caso, de los Simpsons.

¿Dónde podríamos encontrar el comienzo de la práctica de autorretratarse? En el arte, mucho antes de que existiera la fotografía. El autorretrato era algo bastante común entre los artistas, ahora ¿cuál fue el primer autorretrato? Es difícil saberlo. Tampoco es la intención de este artículo indagar en las profundidades de la historia del arte, mas podríamos nombrar el autorretrato de Jean Fouquet del siglo XV.

autorretrato fouquet

Autorretrato sobre esmalte. Museo del Louvre, París.

Y si habláramos de un autorretrato fotográfico, podríamos destacar el que hizo Robert Cornelius en 1839.

autofoto Robert Cornelius

Autorretrato de Robert Cornelius. En el reverso se puede leer, “La primera foto jamás tomada.”

Existen muchos ejemplos de autorretratos tanto en el arte como en la fotografía, pero no podemos llamarlos selfies. Con esto no estoy diciendo que antes no se compartían los autorretratos, sino que no se lo hacía en las redes sociales por el solo hecho de que no existían.

El término selfie se refiere a la autofoto que tiene la intención de ser compartida en las redes sociales. Antes de que existieran las redes sociales y sin la intencionalidad implícita que tiene este término, los autorretratos son autorretratos tanto si hablamos de la disciplina del arte como la de la fotografía.

Lo que sí podríamos destacar de todo esto es que el ser humano siempre tuvo la inquietud de dejar su fisonomía impregnada en algún material, de dejar su retrato para la posteridad.

Pequeño diccionario selfie

  • Selfie: autofoto.
  • Groufie: autofoto grupal.
  • Belfie: autofoto de nalgas (o Bottom selfie).
  • Bikini Bridge: autofoto del “puente” que queda entre los huesos de la cadera (íleon) de la parte de abajo de la bikini.
  • Lelfie: autofoto de las piernas.
  • Feetie: autofoto de los pies.
  • Pelfie: 1 autofoto de la vagina o el pene (o Pussy / Penis selfie). 2 autofoto que se saca una persona “haciendo el número 2” en el baño (o Poo selfie). 3 autofoto con bienes suculentos para dar envidia.

Estos son algunos de los términos que se pueden derivar de la palabra selfie; no creo que sean todos, pero al menos los que más pueden verse en las redes sociales.

El caso de la groufie ¿cómo es una autofoto grupal? Muy simple y también complejo. Una persona, que por lo general está por delante del grupo de fotografiados es el que toma la fotografía. Ahora bien, ¿cuántas personas debe haber para que se considere groufie y no selfie? ¿Cuántas personas constituyen un grupo? Dejo la pregunta abierta.

Y si se toman fotografías de objetos personales, sin que aparezca la persona en la foto ¿se considera selfie? ¿O sería una “stuffie”?

Son fotos que se ven en las redes sociales y considero que hay que incluirlas dentro de la denominación selfie. Por ejemplo: el vaso de Starbucks con el propio nombre (que fue furor años atrás), o una captura de pantalla de la computadora o teléfono celular intentando mostrar algo propio; o incluso los famosos tweets “así los leo yo” (generalmente proporcionados por mujeres) en donde se ve una foto de la línea de tiempo de Twitter con un vaso de vino, por nombrar un ejemplo.

En toda esta moda 2.0 ¿dónde está la publicidad y el marketing? En un primer lugar yo pondría la acción de fotografiar el vaso de Starbucks con el nombre. No creo que haya sido una campaña pautada sino algo espontáneo que surgió desde la gente; sin embargo la presencia de la marca es indudable.

Un ejemplo de campaña que aprovechó “la movida selfie” fue la de la marca Jamba Juice que invitaba a fotografiarse con el jugo y compartirlo bajo el #SmoothieSelfie.

Otro ejemplo fue la serie de televisión The Walking Dead a través de la acción Dead Yourself, que no es más que una aplicación para dispositivos móviles en donde uno puede sacarse una selfie, transformarse en zombie y luego compartirla.

Hablando de aplicaciones, hay un sinfín que permiten ponerles distintos filtros u objetos, o prácticamente lo que se quiera para luego subirlas a la red. Basta con ir a alguna tienda de aplicaciones y buscar “selfie” para comprobarlo.

Por último podríamos mencionar los esfuerzos de marketing que realizan las marcas de teléfonos celulares para sacar mejores selfies. Como podría ser el Huawei Ascend P7, que incluye una cámara frontal de 8 megapíxeles, o el Xperia C3 (que se auto denomina como “the world´s best selfie smartphone”), que cuenta con un sensor de 5 megapíxeles, una lente angular y un flash frontal “para sacar la mejor selfie”.

¿Qué podría decirse de todo esto? Varias cosas. En un principio, que quedaron muchos aspectos sin mencionar en este artículo. Aspectos muy técnicos o con más precisión. Pero la intención fue siempre abarcar, a grandes rasgos, desde dónde partimos para llegar a la moda selfie.

Me gustaría terminar diciendo que a través de la historia el hombre se “desnudó” de adentro hacia afuera. Primero descubrió su mundo interior con el arte, la filosofía, la literatura… Y luego se volvió un tanto más frívolo y comenzó a mostrar su comportamiento, sus costumbres, su vida y su cuerpo.

 

3 comentarios


  1. “La deformación del horizonte” de Hersanbar

    Las personas lejanas—ojos dormidos,
    casas, sombras—ejercen sobre nosotros
    la misma vulnerabilidad que sus silencios.

    Quizás la noche sirva para ratificar
    su copiosa ausencia; el vacío indispensable
    sobre el que se destruyen;
    una trampa de lluvia
    con la precariedad absoluta de esa ceguera
    que responde del otro lado del amanecer,
    con su luz guardada en perfume amarillo.

    Por eso resulta ya del todo improbable
    desentrañar los dibujos que la memoria debilita.

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  2. Creo que desde que el ser humano miró por primera vez su reflejo en el agua, sintió el impulso de irse identificando con ese o esa que veía allí afuera. Esto es porque la primera identidad que reconocemos es la interior. Por eso cuando vemos nuestro exterior pareciera que, de alguna manera, somos dos. Esto es algo que tiene mucho que ver con lo que sucede en publicidad con respecto a producto-marca, o con la comunicación corporativa en cuanto a identidad- imagen. ¿Cual es más real? Para uno mismo, la identidad; para los otros, la imagen. El problema de reconocerse como “el de adentro” o “el de afuera”, tiene que ver con un tema cultural. Creo que la moda del selfie esta relacionada con una suerte de superficialidad que estamos viviendo todos, donde el valor fundamental se coloca en la imagen, sin dar peso a la identidad, cuando en realidad una debiera ser el producto o la proyección de la otra.

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